sábado, 15 de diciembre de 2007

miércoles, 12 de diciembre de 2007

¿Existe Dios?

Si ustedes me permiten deseo comentar acerca de la existencia de Dios.

¿Existe o no? Para responder es preciso profundarse en la Teología y en la Filosofía. La cuestión de la existencia es la misma acerca de la existencia de Dios. ¿Dios existe o no? Ni el Infierno ni el Cielo son criatura o sea forman parte de la Creación, porque Dios no puede crearse a sí mismo y no puede crear algo que no es Él, porque de ser así habría el Principio de Contradicción: una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo. Dios dice de Sí mismo que: ES. "Yo Soy Aquel que Es". Y afirma que éste es Su Nombre para siempre. Si Dios dice que Es y que el Ser es su nombre para siempre, está fuera de Él la posibilidad de crear algo que no sea Él o que no sea por si mismo. Por tanto el Infierno, no siendo creado y por eso no siendo creatura: No existe. No existe porque está fuera de la Creación. Crear algo que no es, es una contradicción. Y Dios NO ES una contradicción porque Él dice que: ES. Este mismo raciocinio Filosófico cabe para el Cielo. El Cielo ES, porque reúne todas las cualidades de Dios que ES y si Es, entonces, no puede ser Criatura y, por tanto, creado. Si ni el Infierno y ni el Cielo existen porque no son criaturas, ¿cómo se explica lo de la Escritura que dice: "Id, malditos de mi Padre al fuego eterno, creado...".

Primero. Fuego. ¿Qué fuego? Tomás de Aquino dice: de un fuego moral, no físico, se puede admitir: un fuego del espírito. El fuego del espírito a través del cual éste se consume sin consumirse, porque el espírito no es algo físico, material, temporal y si energético o sea: LUZ, entonces, la expresión "que se consume sin consumirse" se refiere a quien le falta la visión y la vivencia de la LUZ y por eso se consume, pero esta falta no lo consume, no lo acaba, porque todavía no fue consumido en su ser, continúa siendo LUZ, mas, LUZ que le falta la visión y la intimidad de la LUZ que es Dios. Así entendemos que el Infierno es obra de la propia Creatura y no de Dios. La Creatura crea su Infierno cuando de forma ontológica y amorosa, conscientemente través del uso de su libre albedrío, se elige a sí mismo y no a Dios o sea: al SER. Por eso los místicos, en particular, afirman que el Infierno como el Cielo son estados del Alma. Creo yo que todos ya hemos pasado por "estados del Alma" infernales y celestiales. Hemos sentido el Infierno y el Cielo. ¿En qué estado cada uno de nosotros nos sentimos referente a Dios? Lo que cada uno siente le dice claramente en qué relación está con Dios: si de infierno o si de Cielo. Así podemos ver que el Infierno y el Cielo son estados del alma. Los estados emocionales de adhesión o de rechazo. La Emoción que sentimos referente al Ser en sí mismo es la que nos dice con absoluta claridad de nuestra real situación referente al Infierno o al Cielo.

El Infierno existe, sí; pero existe por un proceso de rechazo consciente y libre de la creatura inteligente. Su existencia parte de la creatura y no de Dios. Parte del alejamiento de Dios por parte de la Creatura, libremente elegido y querido. Ese alejamiento es el fuego que consume el espírito de la Creatura; la angustia; el terror; el abandono; la ira; y todas las emociones adjuntas de sentirse rechazada, no porque Dios la rechazó, sino porque ella misma eligió rechazar a Dios de sí misma. Este rechazo, esta elección por ella libremente practicada, es lo que provoca su infierno.

La palabra "Creado" se refiere a los ángeles y no a Dios o sea: se refiere a la Creatura que crea ese estado de rechazo porque quiere, ama ese estado, le gusta y por eso lo elige. Es una elección contra Dios y este tipo de elección es la que se encuadra muy bien con el sentido de la palabra: Adversario o sea: Satanás.

Llama la atención la expresión que dice: Id, malditos de mi Padre al fuego eterno"... No dice: "Id malditos de mi Padre eternamente al fuego eterno"... El fuego en sí es eterno o sea: ese fuego provocado por el rechazo de Dios de parte del alma, ese: es eterno y tiene que ser eterno, pero, la permanencia en ese fuego no es eterna. Sin duda, creo yo y conmigo muchos místicos, San Juan de la Cruz, Santa Teresa, y en especial todos los que de alguna manera han tenido alguna experiencia de Dios y por eso son místicos, la permanencia en el infierno no es por toda la eternidad, pues, esto significaría que Dios guarda un cierto recelo de ese rechazo y por tanto no perdona, lo que desdice totalmente la Naturaleza de Dios, Dios ES y si Es, el amor o sea, la plenitud del SER le pertenece y por eso ama, esto es como los místicos explican el amor de Dios, la permanencia en el infierno no será eterna. Dios tendrá piedad, misericordia, amor porque ES y por amor traerá de vuelta esas almas.

Es lo que deseaba comentar. Agradezco la oportunidad que me ofrecieron para hablar de este tema.

Atentamente.

Juan Ríos Rodríguez

LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES

Es sencillo entender por qué las autoridades civiles y religiosas se han cuidado muy mucho de esconder la Verdad durante casi 2.000 años, no les convenía que se supiera, amenazaba las estructuras del poder. Porque la verdadera iglesia de Jesús no tiene jerarquías, ni estructura, ni centros de poder. Porque el que quiera seguir Sus enseñanzas solo tiene que seguir sus mandamientos “Amar a Dios por encima de todo, y el segundo que es similar: Amaros los unos a los otros como Yo Os he amado”. Quien le sigue y se vincula a Él.... vive en Él.

Su auténtica Iglesia no consiste en ritos y faustos externos para hacerle ver que se le ama, la verdadera iglesia de Jesús la forman los hombres y mujeres que conocen el secreto y lo han puesto en práctica: MORIR POR MÍ ES VIVIR EN MÍ.

 
Morir por Él es anular nuestra personalidad, nuestra mente, haciendo de Jesús nuestro huésped. Dejen que entre a nuestros corazones y sigan siempre le que este dicte. Él está con nosotros y habita ahora en y con Él. Nuestro corazón se convertirá entonces en un recipiente digno para ubicar a la Divinidad, de este modo sabremos que habrán encontrado a la Divinidad sabréis que habéis encontrado a la Divinidad, y participaréis en la Plenitud del Padre aquí en la Tierra y para siempre. Entonces encontraréis la panacea de los alquimistas, la conversión del ser humano en ser divino, no porque nosotros pasemos a ser dioses como pregona la arrogante y peligrosa New Age, sino porque por Su Bondad, juntos con Él seremos divinos.